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Alimentación adecuada para roedores: la base de una vida sana
Los roedores son mascotas cada vez más presentes en los hogares, pero también unas de las más incomprendidas a nivel nutricional. Una alimentación incorrecta puede provocar problemas digestivos, dentales y una reducción significativa de su calidad de vida.
Cada roedor tiene necesidades diferentes
Aunque a menudo se agrupan bajo el mismo concepto, no todos los roedores comen lo mismo:
Conejos y cobayas: herbívoros estrictos
Chinchillas: dieta muy controlada y baja en grasas
Hámsters y jerbos: omnívoros con predominio vegetal
Adaptar la alimentación a cada especie es fundamental.
El heno: el pilar de la dieta
En el caso de conejos y cobayas, el heno debe representar la mayor parte de su alimentación diaria. Ayuda a:
Desgastar correctamente los dientes
Mantener un tránsito intestinal saludable
Prevenir problemas digestivos graves
Debe ser fresco, de buena calidad y estar siempre disponible.
Verduras frescas y alimentos complementarios
Las verduras aportan hidratación y micronutrientes esenciales, pero deben introducirse de forma progresiva y controlada. No todas son aptas, y los excesos pueden causar desequilibrios.
Los piensos específicos deben ser:
Adaptados a la especie
Sin azúcares añadidos
Con ingredientes claros y naturales
Evita errores comunes
Mezclas con semillas en exceso
Snacks azucarados o con miel
Pan, cereales procesados o restos de comida humana
Estos productos pueden resultar atractivos, pero son perjudiciales a medio y largo plazo.
Conclusión
Una buena alimentación es el mayor acto de cuidado que podemos ofrecer a nuestros roedores. Conocer sus necesidades y elegir productos adecuados marca la diferencia entre simplemente “alimentar” y cuidar de verdad.









